¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

sábado, 24 de octubre de 2009

Por: Eduardo Galeano

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡¡Nos están fastidiando!! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara.
Lo obsoleto es de fábrica. ¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos! ¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'. Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo. Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!! Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.

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Todo por un vaso de agua, señor Presidente

martes, 20 de octubre de 2009

Por: Jaime Idrovo Urigüen


El 16 de septiembre pasado, el Dr. Darwin Muñoz Serrano, comisionado de la Defensoría del Pueblo del Azuay, tuvo a bien, en una entrevista para un diario de Cuenca, señalar la necesidad de que el Ejecutivo decline las actitudes de intolerancia que ha manifestado en las últimas semanas frente al paro de la Unión de Educadores del Ecuador, UNE y la Confederación de nacionalidades Indígenas, CONAIE. Para ello aconsejó respirar profundo y tomarse un vaso de agua, que no hacen daño, pero que serena y permite ver con calma los problemas que se originan por la falta de diálogo y entendimiento, que el mismo Sr. Presidente tanto ha promulgado.


Ahora bien, cualquiera se explica que por una bofetada, un insulto de grueso calibre u otros agravios mayores, el ofendido saque guante blanco y se arme un duelo con muertos y desgracias familiares que lamentar. Pero por un vaso de agua… ¡francamente resulta incomprensible!


Digamos antes que, con la persistencia y la decisión de un luchador por los derechos de los más necesitados y ofendidos, dentro de este sistema de explotación capitalista, el Dr. Muñoz hizo una clara distinción entre una madre, vendedora ambulante, sometida a las ofensas y abusos de los guardias municipales, y los intereses de los monopolios del transporte público, empeñados en continuar con sus prebendas. Igualmente, no le tembló la voz al denunciar a las sectas religiosas que invocan al llamado de dios para engañar y robar a los incautos, mientras que con valentía, denunció las violaciones a la Constitución vigente, en el capítulo “Ley de Aguas”, cuando se entregó a un grupo de poder económico, en el sector de Yunguilla, el usufructo del preciado líquido, incluso cuando 600 familias del sector carecen del agua que supuestamente ¡ya es de todos!


Es decir, simplemente actuó, incluso con amenazas por detrás, hasta que el día 13 de octubre, después de un año y cinco mese de funciones ejercidas, le llegó, por parte de un funcionario de la Defensoría del Pueblo, la clásica salida sin disyuntiva: ¡renuncie o le cancelamos!


El Dr. Darwin Muñoz renunció y, con ello, Cuenca y la provincia del Azuay perdió un profesional de incuestionable ética y trayectoria humanista. Dibujándose en este caso, dos causales para la separación del cargo, puesto que la primer y fundamental se teje entre los engranajes del poder económico y político de Cuenca y la región, que se ven amenazados cuando alguien cuestiona sus actos y hegemonía. En tanto que la segunda, no menos grave, pero que se expresa desde las sensibilidades del Gobierno y su máxima autoridad, sienten minada su imagen, atacando con las armas del poder a quienes ponen reparos a su prepotencia, en particular si se trata de personas vinculadas con el sector público.


Vale pues reflexionar sobre una vieja práctica del cristianismo que enseña a los demás, y en especial a los pobres, según consta en la doctrina del Nuevo Testamento, a mostrar la otra mejilla, cuando se ha recibido un golpe en la primera; mientras se aplica el “ojo por ojo” del Antiguo Testamento, cuando en primera persona, el que detenta el poder ha sido el agredido.


¿Será entonces que este gobierno juega según su conveniencia con los dos conceptos, que por cierto son de evidente una contradicción?


Ejemplos vivenciales de una doble moral que se traduce en el discurso y la práctica del gobierno nacional, cuando decanta los valores del buen vivir o Sumaq Causay, quien mucho habla del saber escuchar, más que oír por oír; actuar con equidad y no desde el ego; imponer justicia en el mejor sentido de apego al derecho de los demás y no en la visión de los intereses propios. Es decir, gobernar con sabiduría y no desde los designios de grupos, tal como ha sucedido en estos cinco últimos siglos de humillación y desprecio exacerbado hacia el ser humano de abajo.


Preocupa por lo mismo, el sentido de vendetta que impone el régimen a todo aquel que se asoma irreverente a las fronteras del miedo con las que protege su reino de autoritarismo y verdades incuestionables; peor aún si se traspasa esta línea y se planta la bandera de la duda, el cuestionamiento o la protesta. Entonces vienen los despidos, las intimidaciones, los juicios sumarios y otras medidas que ¡cuidado! pueden agravarse y entonces tendríamos que pensarle al gobierno y al Presidente en otros términos.


Entre tanto, el Dr. Muñoz deja una huella en todos aquellos que recibieron su mano amiga y solidaria. Esperemos que el nuevo comisionado siga la dirección. Aunque según sabemos, este importante cargo que marca la diferencia con los viejos tiempos en los que desde el Estado nadie protegía los intereses populares, tanto individuales como de grupo, ya parece que cayó en manos de los social cristianos. Cosas de la Revolución Ciudadana.

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Estado plurinacional

Fuente: Diario Hoy, 18/Octubre/2009



Por Ileana Almeida



Frente a la demanda de las nacionalidades indígenas de un Estado plurinacional que busque interactuar y no enfrentar, la gente se pregunta: ¿para qué el Estado plurinacional? Para que el Estado nacional, que es amnésico, recuerde que, en el Ecuador, hay diferentes pertenencias e identidades. ¿El Estado plurinacional solo es una cuestión de indios? Se puede deducir que quien piensa así pertenece a la nación dominante, acostumbrada a todas las ventajas que le brindan las instituciones estatales; por ejemplo, a utilizar la energía que proviene de los recursos naturales ubicados en los territorios ocupados ancestralmente por los pueblos indígenas.


Aquellos miembros de la nación dominante hablan una lengua -el español- que ha servido para agraviar a los que no la hablan; aquellos propician y acatan leyes que les afecta, a despecho de que sí afectan a los indígenas.


Algunos teóricos se preguntan si la actitud político-social que han asumido los indígenas es una forma de nacionalismo. Se podría contestar que hay nacionalismos nefastos, pero también hay otros que generan ideas progresistas.


Al "nacionalismo" indígena no le faltan razones. Es un "nacionalismo" que aspira a que las injusticias se cambien por instituciones que les favorezcan. ¿Por qué los indígenas se empeñan en ser indígenas? ¿No sería mejor que se convirtieran en ciudadanos comunes y corrientes que aceptaran sin remilgos la religión, la lengua y las costumbres occidentales en detrimento de las suyas, que sus territorios se dejen bajo la protección -y el usufructo- del Estado, y que ellos mismos se comporten como cualquier hijo de vecino, como unos mestizos más? Quienes así piensan se olvidan de la enorme fuerza que adquieren los pueblos cuando se proponen identificarse con su grupo, su historia y su cultura. Los indígenas necesitan asegurar su tradición, su herencia y su continuidad nacional.


¿Por qué es la Conaie, y no otras organizaciones indígenas, la que propicia y entra al diálogo? Porque la Conaie ha demostrado tener capacidad de organización autónoma que, surgida de las comunidades, pasa por niveles intermedios y llega a la dirigencia nacional; las decisiones van de regreso y llegan otra vez a las comunidades que necesitan beneficios concretos: sobrevivencia, salud, educación, protección institucional. La Conaie mantiene una autonomía y una distancia estratégica como medio de negociación para encontrar denominadores comunes entre el Estado-nación y las nacionalidades históricas. El Gobierno y los pueblos indígenas pueden llegar a coexistir pacíficamente y a construir un Estado plurinacional siempre y cuando se reconozca a los pueblos originarios su capacidad de autoridad, su derecho a transformar la experiencia de su identidad en una serena contribución al manejo del país. Entonces, el Estado-nación será menos nacionalista y los indígenas dejarán su "nacionalismo" a un lado.

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Prohibido olvidar.

lunes, 19 de octubre de 2009

Por: Galo F. Benítez


En una abarrotada plaza de San Francisco de Quito, el sábado 17 de octubre, el Movimiento Alianza País, motor político del gobierno de Rafael Correa Delgado, organizó un evento de masas, que aglutinó a miles de simpatizantes de la revolución ciudadana.


En el discurso del Primer Mandatario, que fue transmitido por los medios públicos, sus palabras encantaron a una muchedumbre que –ciegamente- aplaudió a su líder.


Los medios alternativos como Telesur, transmitieron parte de la concertación, sin considerar la decepción que siente el pueblo, debido a un regimen que torció la voluntad popular, por satisfacer apetencias privadas, reeditando el neoliberalismo del pasado. La verdad duele pero es así. Hoy tenemos un gobernante de izquierda en el discurso, pero ultraderechista en su accionar.


El presidente en su alocución fustigó a la oligarquía socialcristiana, pero cómo entender que más allá de la demagogia de sus palabras, haya consentido la firma del contrato para la importación de gas licuado de petróleo GLP, por 718 millones de dólares, a favor del monopolio que lidera la empresa “Trafigura”, vinculada a los socialcristianos.


Correa tachó de “atraco al país”, el contrato de la construcción del nuevo aeropuerto de Quito, pero hoy calla y, más bien tolera, que el alcalde Augusto Barrera continúe renegociando un contrato con sobreprecio, que a toda luz es perjudicial para el Ecuador.


Correa –cuando candidato-, rechazó el proyecto socialcristiano de las autonomías regionales, pero ahora su gobierno es el patrocinador oficial del separatismo, puerta abierta a la desintegración nacional.


Correa, cuando fue candidato a la Presidencia dijo que primero se respetaría la decisión de las comunidades, en torno a la apertura a la minería a gran escala; haciendo caso omiso al pueblo se aprobó una nueva Ley de Minería, afín al interés de las transnacionales.


Correa apoya el Eje Multimodal Manta Manaos, impulsando el proyecto patrocinado por el Banco Mundial y el BID, para convertir en ruta del comercio internacional, zonas ecológicas sensibles de la amazonía ecuatoriana. Los grandes beneficiados de esta barbaridad serán los imperios comerciales de China y Brasil, con lo cual se pone en riesgo la subsistencia de grupos indígenas de la zona y se afecta el equilibrio de importantes áreas naturales protegidas.


El gobierno promociona la no explotación del bloque petrolero Ishpingo Tambococha Tiputini (ITT), a cambio de una compensación económica de los países desarrollados. Con ello intenta proyectar ante el mundo una propuesta ambientalista ‘inédita’ ante el concierto internacional. La otra cara de la moneda es la concesión del Bloque 20 y el campo Pungarayacu a favor de la canadiense Ivanhoe, la misma que representa una amenaza latente al Parque Nacional Sumaco Napo Galeras, área protegida -virgen- que será afectada en los próximos años, gracias a la exploración y explotación de crudo pesado.


Correa cuestionó duramente el contrato con la multinacional “Interagua” -que monopoliza el pésimo servicio de agua potable en Guayaquil-, pero mediante Decreto Ejecutivo 1425, recomendó su renegociación, porque no encuentra causal de caducidad del contrato. El alcalde socialcristiano Jaime Nebot debe estar agradecido al tener en Correa un gran aliado.


El gobierno pretende hacer leña del árbol caído y así ganar popularidad. Los socialcristianos son cadáveres políticos que hoy se parapetan bajo el Movimiento “Madera de Guerrero” que lidera Nebot. Recuerdo que en una de sus cadenas sabatinas, el Presidente tachó de ‘ganster’ al socialcristiano José Dapelo, gerente de la empresa Ecuavital, que forma parte del Consorcio Gran Colombia. Fue el primer mandatario quien presionó en el Directorio Político de Petroecuador para que se entreguen de manera urgente los campos petroleros marginales al sector privado, y entre ellos el campo Armadillo, que ya fue privatizado a favor de dicho consorcio.


Rafael Correa en su arenga populista dijo a las masas: “…acuérdense cómo pretendieron entregar las telefónicas, las petroleras…,etc”. Claro que Lucio Gutiérrez, fiel a su vocación entreguista, intentó privatizar todos los campos petroleros sin éxito, gracias a la revuelta popular que lo destituyó del poder. No obstante, Correa prolongó la triste y larga noche neoliberal para privatizar 12 campos petroleros, perjudicando al Ecuador en más de 21 mil millones de dólares.


Lo propio sucedió con la renegociación de los contratos con las transnacionales telefónicas Movi y Porta. Correa ofreció romper el monopolio de estas dos empresas, que controlan el 97% del mercado nacional, pero terminó renovando el contrato por 15 años más. El país perdió la oportunidad de obtener al menos 20 mil millones de dólares, cifra que reportará el negocio en los próximos 3 lustros. Para desgracia de nuestro país, el régimen se conformó con una migaja de 700 millones, un 3% de los ingresos proyectados.


Correa firmó el Decreto Ejecutivo 1793, por el cual se prohíbe que las dependencias e instituciones del estado mantengan contratos con empresas cuya casa matriz esté ubicada en paraísos fiscales. Irónicamente, el gobierno se apresta a renegociar el contrato con el Oleoducto de Crudos Pesados OCP, cuya matriz se halla en las Islas Caimán, un paraíso fiscal de acuerdo al Sistema de Rentas Internas (SRI).


Milagrosamente, la ministra de Finanzas María E. Viteri encontró una platita votada, anunció al país que se transferirá 1000 millones de dólares de cuentas privadas del Banco Central a las cuentas del estado. Con la mitad de estos recursos, se pudo subir sostenidamente la producción petrolera estatal, sin tener que privatizar los campos de Petroproducción.


Por su parte, el ex subsecretario de Bienestar Social del gobierno de Gutiérrez, hoy vicepresidente de la república, Lic. Lenin Moreno, aprovechó la tarima para criticar a esos gobiernos de entreguistas y miserables. Por Dios, ¡Qué descaro!.


Cuando Correa critica y deslegitima a la prensa –llámese Radio o TV-, ¡qué importa!, si a cambio de insultos y brabuconadas, el regimen cada año destina no menos de 23 millones de dólares en cuñas y espacios publicitarios, que llenan los bolsillos de banqueros y empresarios, que también son dueños de los medios de comunicación. ¿Tiene Ud. idea de cuánto se repartieron los medios con los 300 millones de dólares que gastó el gobierno con las trilladas consultas populares y referéndums?


En su arenga, Correa nos recuerda que este gobierno va a radicalizar la revolución ciudadana. Al respecto, los ecuatorianos con la experiencia vivida debemos entender que el regimen continuará con la privatización de las áreas estratégicas de la economía. No olvidemos que está en carpeta la entrega de los campos petroleros Shushufindi, Auca, Guanta, Cononaco, etc. Tampoco ignoremos que con la nueva Ley de Hidrocarburos se consolida la presencia de las multinacionales PDVSA, PETROBRÁS, ENAP Chile, Andes Petroleum China, REPSOL, pues cualquier modelo de contrato buscará siempre el equilibrio económico que garantice la rentabilidad del negocio para el capital extranjero, mediante los contratos de prestación de servicios o de economía mixta..


El presidente nos habla de soberanía por haber sacado a los marines de la Base de Manta, pero qué hay del bunker imperialista de la nueva embajada de EE.UU. en Quito, que durante dos años fue construido a vista y paciencia del gobierno. Hoy vemos con preocupación cómo -la política gringa de la zanahoria- se está aplicando en múltiples regiones apartadas del país, donde la USAID ha puesto sus garras intervencionistas, bajo el pretexto de la cooperación internacional, en proyectos sociales y productivos. Mientras en países hermanos como Venezuela y Bolivia se expulsa a la USAID, acá se le ha dado camino libre.


El presidente desarticuló a la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES) por el escándalo de la ingerencia de la embajada americana en la Policía Nacional y en las FF.AA. Ofreció su reestructuración. Sin embargo, lo que se hizo es cambiarle de nombre, hoy se llama Unidad de Lucha contra el Crimen Organizado (ULCO), la misma que paradójicamente volvió a recibir asesoramiento por los EE.UU. a través de la embajada.


Pero qué ha hecho el gobierno en materia de seguridad interna. Pues bien, dentro del Plan de Seguridad Ciudadana consta el Plan Libertador, copia del modelo implantado por Bush en EE.UU. y replicado en Colombia. Se trata de un sofisticado sistema de espionaje telefónico e intercepción de correos electrónicos, con el pretexto de la lucha contra la delincuencia organizada. Es evidente que este plan tiene un alcance más amplio, forma parte de la superestructura del poder y del control social para mitigar y neutralizar cualquier foco de descontento ciudadano o fuerza social que busque desestabilizar al regimen. Amigo lector, prohibido olvidar que este gobierno -que aparenta ser antiimperialista- recibió en donación 18 millones de dólares de la embajada de EE.UU., por concepto de los equipos gringos que ya están siendo usados para violar un derecho humano universal, como es el derecho a la privacidad.


El presidente Correa se llenó la boca insistiendo que con su gobierno se ha enterrado a la partidocracia. Empero la verdad es otra. Sino recordemos su pasado y el de alguno de sus colaboradores cercanos:


Rafael Correa, nació a la vida pública y política, del seno de gobiernos neoliberales. En la administración de Sixto Durán Ballén trabajó en el programa MEC-BID del Ministerio de Educación, bajo el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo. Ya en el regimen de Alfredo Palacio, como Ministro de Economía votó por la reelección del colombiano Luís Alberto Moreno, al frente del BID, lo cual significó un respaldo implícito al Plan Colombia.


Durante los tres años de gestión, Correa ha elegido como sus colaboradores a representantes de la partidocracia que él dice haber enterrado. Recordémoslos:


Alexis Mera Giler, ex colaborador de León Febres Cordero y del PSC; a Raúl Vallejo, Galo Chiriboga, Antonio Gagliardo, Efrén Coccíos, Nicolás Iza Obando, Alfredo Vera Arrata, Ramiro Gonzalez, todos ex ID; Lenin Moreno, Gustavo Larrea, Leonardo Vicuña, Jorge Marún, Vinicio Alvarado, ligados al PRE; Virgilio Hernández, Carlos Polít, Doris Solís, Alexsey Mosquera, vinculados a Sociedad Patriótica; Carlos Vallejo, ex PRE y DP, etc.

También en el regimen hay sujetos cuyo pasado les vincula a la U.S. Universidad San Francisco y ciertas ONGs pro yanquis financiadas por la USAID, como Fundación Esquel, Participación Ciudadana, Ruptura de los 25, Projusticia, etc. Allí figuran personajes como Norman Wray, Fernando Bustamante, Gustavo Jalkh, María Paula Romo, etc.


En plena crisis financiera, la flamante Asamblea Nacional aprobó la compra de cuatro jeeps de lujo, marca Nissan Patrol, con un desembolso de casi 300 mil dólares. La austeridad no es de todos, solo para los de abajo, ¿no es así?


La revolución ciudadana ha incrementado de 15 a 28 ministerios y más de 10 secretarías. Según reporte del Diario Hoy, entre 2007 y 2008 el gasto en remuneraciones para la burocracia subió en 731 millones de dólares.


En otro ámbito, el regimen ofreció que no pagaría la deuda externa y que acataría el Informe de la Comisión de Auditoría del Crédito Público. No obstante, parte de la deuda ilegal e inmoral, de los Bonos Global 2015, 12 y 30 sigue siendo cancelada puntualmente.


El presidente se peleó con los organismos internacionales de crédito vinculados al FMI y al Banco Mundial, defendiendo supuestamente la soberanía y dignidad del Ecuador. No obstante, solo este año espera recibir 2580 millones de dólares de entidades crediticias de EE.UU. como son el Banco Interamericano de Desarrollo BID, (adscrito al Banco Mundial); y de otros entes prestamistas como del Fondo Latinoamericano de Reservas FLAR y la Corporación Andina de Fomento CAF.


Correa le sigue la posta a Gutiérrez en materia de respeto a los derechos humanos. En su momento, el coronel arremetió salvajemente en contra de los pobladores del Oriente aplastando los paros que demandaban atención al grave problema de la contaminación petrolera y la falta de servicios básicos. No hizo lo mismo el actual mandatario con la represión brutal en Dayuma. A su vez, durante el período de Gutiérrez se creó la fábrica de bombas lacrimógenas y equipos antimotines (GASESPOL) destinando varios millones de dólares del erario nacional para su funcionamiento. Según denuncia de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU), se usaron dineros públicos para la represión de los forajidos que terminaron derrocando al dictócrata.


Al respecto, el gobierno de Alianza País, fiel al Plan de Seguridad Ciudadana, ha incorporado como parte de la infraestructura de represión, la fábrica GASESPOL, que hoy maneja la Policía Nacional. No sería extraño que las bombas usadas recientemente para reprimir a los maestros, estudiantes e indígenas hayan salido de Calacalí, lugar donde hoy se fabrica -con tecnología norteamericana-, pertrechos para la represión, tanto para el consumo interno, como para la exportación.


Correa defiende a capa y espada la honestidad del gobierno, dice que no tienen doble moral, en tal sentido cuán difícil se ha hecho creerle, si recordamos los escándalos de las irregularidades detectadas en la Marina frente a Petroecuador; la denuncia de ilegalidades cometidas en el Ministerio de Educación; el caso del ministro de Deportes, Raúl Carrión, y el millonario escándalo de corrupción; los contratos jugosos con empresas del estado por parte de Fabricio Correa y su presunto tráfico de influencias para la adjudicación del contrato petrolero a favor de la empresa Ivanhoe.


Al mismo tiempo, queda la duda del por qué fue destituido el principal de la Secretaría Nacional de Transparencia SNT, Esteban Rubio, justo cuando se aprestaba a denunciar las irregularidades detectadas en el contrato de modernización de la Refinería de Esmeraldas, entre ASTINAVE y la coreana S&K, por un monto de 49 millones de dólares.


No vaciló el presidente en exaltar su aporte en materia educativa, la obra emblemática de Correa es sin duda las Escuelas del Milenio, que no pasan de 5 en todo el país. Y qué hay de las 5000 escuelas abandonadas que no han recibido atención por parte del regimen. En Ecuador hay más de 6000 escuelas rurales unidocentes, donde un solo maestro debe atender a seis grados a la vez. Así, qué garantía de excelencia se puede esperar de la educación ecuatoriana.


Siguiendo el tema, en nuestro país existe un déficit de +/- 26000 partidas docentes, de las cuales el gobierno ofreció crear 12000, pero ha cumplido apenas 1000, en 3 años de revolución ciudadana.


Con la nueva Ley de Educación Superior se pretende obligar que al menos el 75% de los 27,800 docentes y autoridades de los centros de estudios superiores, tengan títulos de cuarto nivel. Pero no todos los docentes universitarios tienen plata, como aquellos 358 que han logrado obtener doctorados PhD. Financiar un PhD en el exterior requiere no menos de 25 mil dólares, meta que fácilmente podrá alcanzar el hijo de un banquero, de un general del ejército, de un industrial; en otras palabras, tan solo los ricos podrán acceder a los mandos de dirección académica en el sistema educativo universitario.


En otro plano, es tan grave la disponibilidad de cupos en las escuelas que mediante decreto ejecutivo 1593, se condiciona el ingreso a cualquier establecimiento educativo a los mejores estudiantes o abanderados. Eso es discriminación en plena revolución ciudadana.


Dice Correa que ahora la salud ya es de todos, que la medicina es gratuita, una verdad a medias, pues basta con visitar los hospitales públicos para darse cuenta que nuestro pueblo tiene que madrugar a las dos o tres de la mañana para conseguir un turno. En el caso de un paciente que tiene que internarse, si bien no le cobran por el uso de la cama, los familiares deben salir a comprar –cueste lo que cueste-, los medicamentos que no hay en los hospitales y, si se encuentra alguno, los médicos recetan genéricos de mala calidad, que en lugar de aliviar o curar la enfermedad, la prolongan en el tiempo.


La atención en los centros médicos del país, como en el Hospital Andrade Marín del Seguro en Quito funciona con cronómetro. Imagínense que para cada paciente en consulta externa se destina menos de 10 minutos, tiempo en el cual el médico debe auscultar al afiliado, tomarle los signos vitales, y recetarle lo que se le ocurra, por que el tiempo apremia para atender a cientos de pacientes por día. Lo mismo sucede con los que tienen que hacerse exámenes de sangre, las personas se demoran más tiempo en sentarse en la silla, que la enfermera en sacarle una muestra de sangre, pues el que sigue le pisa los talones.


En materia salarial, Correa ha anunciado que este año no habrá aumento de sueldos. Los sindicatos públicos se ven amenazados con las reformas aprobadas por la Asamblea y el Ejecutivo, que desconocen groseramente los derechos laborales. Los jubilados se mueren del hambre con retiros míseros que en su mayoría no pasan de 40 dólares por mes.


Al otro lado de la orilla, los militares, policías, etc, -aliados estratégicos del regimen-, se sienten comprometidos con la revolución ciudadana, pues sus salarios han sido casi duplicados, como parte de la homologación salarial. Según nota del Diario Hoy, del 29 de septiembre pasado, 639 millones de dólares se destinó para gasto militar y remuneraciones en el sector.


Correa anunció que entregará 130.000 has. en Cojimíes-Guayas a cooperativas campesinas. La revolución campesina y agrícola no se resuelve entregando tierras a los campesinos, para luego dejarles en total abandono. Si no hay una política empresarial por parte del estado para dotar de semillas, abono, riego, maquinaria agrícola, sistemas de transporte, acopio y una adecuada red de comercialización, seguirán traficando con la tierra ciertas cooperativas que hacen de este rubro un gran negocio.


El sector agrícola está literalmente abandonado, un producto básico para la alimentación de todo pueblo es el trigo; en el caso ecuatoriano apenas se produce 5000 has. de trigo (2% de la demanda interna) y, el país tiene que importar más de 500 mil toneladas al año, lo cual implica un desembolso de 145 millones de dólares. Para este año el regimen destinó solo 3,6 millones de dólares para apoyar la producción nacional.


La revolución agrícola y la soberanía alimentaria, brilla por la ausencia, pues solo basta con visitar los mercados para constatar que estamos inundados de productos chilenos, argentinos, gringos, peruanos, colombianos, etc. La producción nacional agoniza gracias al modelo neoliberal dominante.


Dice el gobierno que está en contra de la banca, pero la realidad demuestra que se ha convertido en su mejor aliado. Nadie se olvida cómo decidió el regimen transferir 400 millones de dólares de los fondos del Seguro a la banca, para que el IESS asuma la cartera hipotecaria por cobrar del sector privado. Cómo es posible que se siga financiando con plata del pueblo a la banca, si el año pasado este privilegiado sector obtuvo ganancias por 445 millones de dólares.


Tampoco hemos olvidado cómo se metió la mano a los dineros de los afiliados al IESS más de 1500 millones para cubrir el hueco fiscal, a cambio de bonos del estado, puros papeles que acrecientan la deuda eterna del gobierno al Seguro Social.

Qué es lo que festejan en San Francisco los aliados del gobierno, cuando la Patria se estremece con las estadísticas que revelan la tragedia que vive el Ecuador.


¿Estamos bien señor gobierno? Según el Programa de las Naciones Unidas (PNUD), Ecuador ocupa el puesto 80 en desarrollo humano, de entre 140 países. Con un índice de 0.806, estamos muy por debajo de Cuba, a la que se le ubica en el puesto 51 con un índice de 0.86.


¿Seguimos bien señor presidente? Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, el 26% de la población infantil en Ecuador -de cero a cinco años- sufre de desnutrición crónica; es decir que uno de cada cuatro niños, menores de cinco años de edad, sufren de este mal. En zonas rurales indígenas como en la provincia de Bolívar, la desnutrición crónica afecta al 48% de la niñez, en Cotopaxi al 45 y, en Chimborazo al 52%. Recuerde Ud. presidente, que LA DESNUTRICIÓN ES LA PUNTA DE LANZA DE LA POBREZA, hecho que sus cadenas de televisión no podrán ocultar jamás.


El propio gobierno ha revelado cifras espeluznantes sobre la población que padece de pobreza extrema, cuyo porcentaje asciende al 12,8% (1,7 millones hbtes). Es más, en el campo, la pobreza oscila entre el 49 y 53%. Sin embargo, el gobierno no tiene empacho en justificar la carrera armamentística, con la compra de aviones no tripulados, superbombarderos, helicópteros artillados, etc. La justificación estúpida es la defensa de la frontera norte, donde se mantienen 14 mil soldados que le cuestan al estado más de 100 millones de dólares al año.


O le hacemos el juego a Uribe con el yunque y martillo del Plan Colombia, votando la plata del pueblo en una guerra preventiva inútil; o terminamos de entender que el conflicto colombiano no se resolverá mientras subsistan la pobreza y la injusticia, que arrojan más de 8 millones de colombianos sumidos en la miseria más insultante.


Se prefiere destinar casi el 10% (1500 millones al año) del Presupuesto General del Estado para la Defensa, mientras el gobierno a duras penas invierte en educación 1.400 dólares por estudiante; una cifra de las más bajas en América Latina, pues Brasil destina 10.000 dólares por alumno.


¿Continuamos bien presidente? En Ecuador tan solo 10 de cada 100 ecuatorianos tiene acceso al Internet. Para 2008, existían 291 mil usuarios del servicio, tan solo un 2% de la población nacional. Y qué decir del servicio de telefonía fija, únicamente el 13% de la población dispone de líneas telefónicas con 1,9 millones de líneas.


El desempleo ha subido al 9.1 %, la inflación se aproxima a dos dígitos, datos que Ud. paladinamente ha reconocido, culpando a la crisis mundial o a los gobiernos del pasado, de todo lo que pasa en el país. ¡Hasta cuándo seguimos lavándonos las manos!


Por otro lado, según cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), menos del 5% de la población infantil comprendida entre 5 y 14 años, en situación de riesgo, recibe ayuda del gobierno.


Para terminar, volviendo a la gloriosa concentración de Quito, si Ud. –amigo lector- revisa las tomas de mitin de San Francisco, donde los aliados del gobierno vistieron de verde la plazoleta, aparece claramente un cartel, justo a lado de la tarima donde se paró Rafael Correa para condenar a los socialcristianos. En ese cartel consta el nombre del ex socialcristiano Otto Vera, hoy aliado de País, y actual alcalde de Santa Elena.

¿Pura coincidencia?

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Al otro lado del Vado

jueves, 15 de octubre de 2009

Dr. Jaime Idrovo Urigüen - Colibrí Insurgente

En la Sierra sur del Ecuador se halla la vieja y prestigiosa Universidad de Cuenca, la misma que ocupa la margen sur del río Tomebamba, mientras que al frente, a partir de la orilla norte se levanta el popular barrio de El Vado, al cual se accede a partir de un puente tradicional, también de vieja data.
Propio de una ciudad de tinte conservador, la Universidad había detentado en más de cien años de vida, las normas burguesas del buen vivir social, permitiendo el ingreso hasta su recito, únicamente a jóvenes de terno negro y buenos modales. Cosa que cambió, puesto que se convirtió, entre los años cincuenta y sesenta, en uno de los baluartes de la lucha contra las dictaduras militares de turno, sin perder desde entonces su norte.

En efecto, este centro académico ha batallado en contra de cualquier imposición de carácter interno o externo que lesione los intereses universitarios y, sobre todo, los de las grandes mayorías desposeídas del País, incluyendo en su itinerario, acciones a favor de las grandes causas de la humanidad.
Es pues, en este escenario, en donde se acuñan algunas reflexiones que apuntan a la confluencia entre lo real y subjetivo, pasando incluso al plano del imaginario colectivo, vivido por las generaciones de jóvenes izquierdistas que hemos transitado por este espacio de conocimientos, reflexión y acción.

Pero hagamos aquí, un punto aparte.

En cualquier día de la década de los setenta, los sindicatos obreros paralizan el País y el ambiente bulle al interior de las pocas fábricas existentes en la ciudad. En el campo, miles de voces silenciosas reclaman la propiedad de las tierras ancestrales y, ser reconocidas, no sólo como campesinos o indios, sino como nacionalidades y pueblos con derechos históricos. Mientras que los estudiantes se articulan en esta confluencia de intereses, como el detonador en las calles de la urbe, que se convulsionan entre consignas y piedras, desde el un lado… bombas lacrimógenas y las balas asesinas, del otro. Las consignas son elocuentes en el panorama político de esos años:

¡Adelante/adelante universidad/en el tiempo/en el espacio/tu nombre sonará/universidad/universidad junto al pueblo/por la revolución!

¡Obreros/campesino/maestros y estudiantes/unidos férreamente/por la revolución!

Poco antes, las asambleas universitarias se llenan de euforia y se imponen las posiciones más radicales. Entre los discursos, las propuestas y acusaciones que van y vienen desde todos los flancos, se proyecta el interior mismo de la vida que se cierne entre los militantes de todas las esferas del pensamiento de izquierda, todos antagónicos, pero aparentemente con objetivos únicos. Aquí se traduce el invisible de la lucha ideológica que se encarna entre las dirigencias políticas que plantean la revolución ecuatoriana, dentro del concierto mundial. También actúan con vehemencia los infiltrados, mientras cómodamente los que no se sienten aludidos, más los derechosos, aplican el cómodo: ¡patitas para que te hicieron!

Vale decir: la participación en las luchas sociales y políticas del pueblo ecuatoriano, junto con los enfrentamientos al interior de la Universidad de Cuenca, o en todo el País, han sido una constante que nos ha sometido a conductas de tensión y poca visión interna, la misma que no empata necesariamente con el conocimiento de la realidad a la cual queremos transformar, pues cuenta sobre todo el subjetivismo aplicado a través de una teoría transformada en verdad, casi religiosa, frente a un mundo que está ahí y se lo trata como materia informe, que debe reaccionar químicamente ante el estímulo simple de la ideología. Llámese el dominio de lo imaginario.

Mientras que la realidad social, cambiante y dinámica, aprende y suele defenderse por sí sola, puesto que es matriz de cambios y está sujeta a las leyes de la dialéctica, no tanto al discurso que traduce imágenes en tiempo congelado y por lo mismo, casi nunca en movimiento.

Suele suceder entonces, que la masa reacciona ante la levadura y se convierte en el pan de todos los días. Excitados los ánimos, las marchas universitarias casi siempre alcanzan en pocas zancadas la Av. Tres de Noviembre y desde allí, a pocos pasos, el puente de El Vado, cuesta arriba, casi siempre observados por campesinos que vienen o van hasta el mercado Diez de Agosto, ubicado al final de la cuesta. Ellos y los ciudadanos corrientes, es decir, de las clases populares o media, observan: unos sonrientes, otros temerosos, la mayoría, curiosos ante el primer impacto, pero luego indiferentes. En fin, un pueblo que sabe de las reivindicaciones del momento, los impactos de medidas anti populares, pero que está ajeno en centurias a los debates y confrontaciones ideológicas que se producen en el seno del movimiento universitario.

Al final sólo cuenta la supervivencia y en los últimos tiempos, que no te quiten las pocas comodidades adquiridas con el sacrificio de padres, madres, hijos/as o hermanos/as, en el exilio voluntario de la migración.

Tiempo para preguntarnos por la diferencia entre las dos orillas.

La primera enclavada en la práctica necesaria del conocimiento científico, la reflexión y el debate ideológico, la organización de las acciones políticas que den curso a las aspiraciones de sus postulados, sin embargo de lo cual, sólo alcanzan la otra orilla, aquella de las transformaciones reales, a partir del subjetivismo teórico y las acciones contestatarias de unos pocos luchadores contra el miedo y la represión. En tanto que la gran mayoría de los universitarios: ¡bien gracias y usted!

La segunda orilla, aquella en donde deambula la realidad popular, envuelta en sus contradicciones y también las que le vienen de afuera; aquella que quiere y requiere del concurso de los conocimientos y la organización política para avanzar hacia una verdadera transformación revolucionaria.

Entonces, el puente de El Vado tiene sentido cuando se convierte en el vínculo directo entre las dos orillas.

Porque la consigna segunda de las marchas universitarias, que incorpora maestros y estudiantes en la unidad junto a obreros y campesinos, por la revolución ecuatoriana, tiene sentido, si aparte de conocer teóricamente la realidad en la que vivimos y, además, debatir ideológica y políticamente sobre su transformación, desarrolla mecanismos que permitan que los estudiantes universitarios, al menos aquellos de pensamiento revolucionario y/o democrático, se incorporen en cada uno de sus espacios de vida y acción, en calidad de pueblo que se organiza. Porque las consignas de estos tiempos deben ser concretas:

¡A dentro del pueblo y desde él pueblo. Conociendo su naturaleza y forjando el socialismo!

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